Qué proceso merece IA
y cuál no.
Elige un proceso real de tu empresa. En cinco preguntas verás si conviene ordenarlo primero, automatizar reglas, usar IA con revisión humana o diseñar un agente limitado.
Decisión de proceso
No todo proceso necesita un agente
Si las entradas y reglas ya son estables, una automatización convencional suele ser más simple de mantener y evaluar. Si el trabajo necesita leer documentos, manejar contexto o tratar excepciones, la IA puede ayudar; eso no obliga a darle autonomía total.
Una ruta de «ordenar primero» es una buena respuesta. Significa que faltan un resultado claro, un responsable, datos utilizables o una forma segura de revisar una excepción.
Qué debe existir antes de ampliar autonomía
- Un resultado correcto que se pueda comprobar.
- Una persona responsable de la excepción.
- Datos y herramientas permitidos, no acceso genérico.
- Una condición de parada y una revisión proporcional al riesgo.
- Una métrica operativa que no se pueda maquillar con tareas o tokens.
La guía de OpenAI y el marco de NIST respaldan empezar de forma acotada, con evaluación y control.
Elige el flujo; después diseña sus límites.
Si el resultado te deja un proceso concreto, usa el mapa humano-agente para definir responsable, permiso, verificación y traza. Si el caso ya es real, podemos revisarlo juntos.